miércoles, 27 de junio de 2012


La gotas caen silenciosas en los pliegues de tus puentes tan longevos, tienen formas precisas se adhieren a sus instantes porosos y giran como jugando a esconderse.

Nadie dijo nada cuando abrió los ojos... era distinta a todos, se formo de gotas, de gotas que se juntaron y dieron directrices tan símiles, su cuerpo transparente con figura tan extraña y un puente colgado en su espalda, dos faros por ojos y lengua de cables como serpientes pies de carrosas y brazos de postes de alumbrado... un robot extraño con dorso de pecera llena de agua... extraño ser andante, con sonidos tan fuertes al dar sus primeros pasos tambaleantes, gruñía, deliraba extasiada entre los restos de pavimento molido que la rodeaban dentro de la grieta que provoco su impacto en la calzada.

Emitió sonidos graves de los fauces que formaban su boca, gritaba en un dialecto extraño parecía que suplicaba auxilio, como si algo le desgarrara el alma.

Como una pequeña estrella que se acerca cayo a la tierra violentamente, hacia su agujero comenzaron a moverse moléculas de agua... formo un charco y su luz atrajo el metal a su alrededor comenzó a fusionarse con carrosas postes puentes y en su dorso una gran pecera, su cuerpo media alrededor de dos metros altura fue un espectáculo de quince minutos asombroso ver un ser armarse de la nada, energía pura hacerse un cuerpo que nadie entendía que a todos atemorizaba.

Lo que nadie tomo en cuenta fue que con el dos luces mas entraron mientras ella se formaba, eran como fuego sangrante, ellos eran lava quemante que se fusiono con campanas viejo cobre y metal más puro esa formación fue más rápida tanto que opaco la primera y la luz del ocaso huyo despavorida ante ese resplandor tan espantoso, ellos no temían, median el doble de ella y su voz no suplicaba, no tenían dolor, ellos venían persiguiéndola, venían a cazarla.

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