miércoles, 26 de diciembre de 2012

cae tu gota
tus sales corporales sobre mi cuerpo
y se desliza
y el sexo es tan mojado
y el amor nos hace transparentes
dos almas
dos cuerpos
en una danza infinita
tu lengua en mi lengua
tu cara seduciendo a la mía
tus gemidos
mi aliento entrecortado
nuestro reflejo bailando en el espejo
y tu y yo
que danza infinita...

jueves, 22 de noviembre de 2012

porque las palabras me nacen en tu piel
me guiñan los ojos desde tus poros 
me sonríen desde el brillo de tu cabello
y me susurran los versos por tu oreja

lo que siento por ti se me sale por las letras, 
por los poros, por los silencios, 
por las canciones, por los días, por las noches...

y me descubro ante tu ser
y me vuelvo tan frágil ante tu mirada
y las vertebras me crujen 
y la sangre me hierbe
me vuelvo tan transparente

resbalo en tu espalda tan delicada 
y me catapulto al infinito
partir de tu cuerpo es tan divino
volar de tu mano por el universo...
volverme tan perverso
eres el fuego que nace de mis cenizas 
y soy la brisa que acaricia tus mejores momentos...






viernes, 5 de octubre de 2012

vamos nena no dejes este instante
recuéstate sobre mi hombro y vamos a volar
a revivir esa historia nuestra en las calles de tu ciudad


tus manos en mis manos
tu cintura deslizándose sin tregua por el cemento
y tus botas tocando sinfonías al azar 


vamos nena, que el mas allá nos espera
que tu recuerdo y el mío solo quedará en nostalgias
de tiempos pasados, en amores añorados...


toma mi piel, aférrate a ella, no me sueltes
que la muerte nos acecha y nos tienta a jugar con ella
no me dejes alzar mis alas quebradas


caen las gotas en estas letras y la presencia de un vacío me envuelve...
nena bébeme como al tequila... mézclame en tu paz tan carnal
tu sal y tu saliva y tu amargura me salvarán 

domingo, 30 de septiembre de 2012

dijimos adiós
esa tarde de septiembre,
tu beso corriendo por mi mejilla
y mis labios no saciados

miraste mis ojos tristes
y la música se quedo tan lenta
las palomas detuvieron su vuelo
el tiempo quedó estático

te viste en el reflejo de mis ojos claros
y la sed de tus años pasados se ha saciado

tu ira,
tu risa,
tu llanto,
tus minutos
mis ruegos
mis instantes a tu lado
todo se va
en el viento transformando

mis gritos
tu gemidos
tus botas en la cama
tu hilo blanco
mi noche negra sin ti
tu mirada perdida
y esa luz que se apago de tu cara
ya no me harás falta

la noche
las sirenas
los gritos amargos
los mendigos
las veredas llenas de basura
tu calle desolada a las 3 de la mañana
ya no me harás falta...





sábado, 29 de septiembre de 2012

borrador....

generó un circo debajo de mi carpa
jugó con mis enanos
tragó sables con su boca
y escupió fuego de sus labios
me saco la lengua con su cara pintada
y me guiñó el ojo mientras volaba de ese cañón,
monto mis caballos,
se burló de mi mago,
habló con mi mimo
y tapo los ojos de mi saltimbanqui con sus dos manos
cruzó la cuerda floja de mis antojos
derramó su sonrisa de dientes blancos por los graderíos
al público encanto con pelo negro enmarañado
y mi carpa se llenó...
lamió las heridas de los leones
derramó las flores
y de a poco
me hipnotizó
y mi cuerda floja se tensó...

los espejos nos captaban desnudos al alba, al ocaso, 
al mediodía, a la mitad de la melancolía
al centro exacto de la vida,
y de pronto me vi sonriendo en los retratos
en los papeles con imágenes suyas y mías 
 en las letras que amontonaba en un rincón,

disfrutaba su levedad, su falsedad, sus nalgas frías,
sus piernas largas infinitas

y un día, como todo en la vida se marchó....
y volví a ser un payaso sin carpa
con la cara manchada
sin sonrisa dibujada...



lunes, 24 de septiembre de 2012

alza la copa, 
que esta noche no nos arropa el amor
deambularemos
con silencio
por la calles sin corazón
con las gotas de lluvia bañando tu cara
demostrando su desamor
minuto leve
risa breve
recuerdo inerte
vos  que te fuiste
y me dejaste en esta selva tan solitario
ni las estrellas atraviesan la luz de este gran animal
que nos esconde entre sus pliegues
y nos pierde en la ciudad

no encuentro mi paz entre las letras
ni la música me entona
la bulla me arrincona
dejándome sin ganas
lejos de ti
lejos de mi
y sin fecha para retornar

quiero ser luz para acariciarte
y esa agua que moja tu cuerpo
y esa ropa que se pega a tu piel sin vergüenza
quiero una noche ser tu sabana
y tu humedad retener en mi piel
y tu cuerpo por fin recorrer sin inmutarme
sin reparar en molestarte
quiero retornar a esos minutos que olvidaste
y que me atormentan a cada instante

voy a gatas en los burdeles
desnudando mis deseos furtivos por ti en otras pieles
soñando con tu savia
en otras mujeres
vistiéndome de desconocidas
de nombres de estrellas
de pieles maltrechas y botellas de cerveza
sumándole cenizas a mi alma y tosiendo
tu desamor a las siguientes mañanas...

sueño de día no duermo de noche
solo encuentro reproches en el infinito
y mis fallas y mis adioses que no he podido
y te vas y te alejas
y me quedo a tus pies
rendido...

  


sábado, 22 de septiembre de 2012

¿y de que sirve el amor, la pasión,
las letras, los esfuerzos,
las ganas, el deseo?

para que si tu cuerpo anda enredado en otro cuerpo
si tu piel se cobija con otro ser
si tu amor me dejo de amar
al sur de cielo
y los versos de neruda 
y las canciones de fito
y mis intentos de poesía
son solo restos,
cicatrices que siguen doliendo
restos de ganas
delirios de un ayer
que no encuentran un punto final
y la verdad
no hay dolor peor que verte de lejos
que reprocharte la felicidad que conmigo no alcanzaste
y a la mierda
de nuevo termino añorándote
repitiendo en mi cabeza esos momentos
en los que nos falto el aliento
esos instantes en donde me amaste
y que para ti se perdieron

¿y de que sirve este recuerdo?
¿y de que sirve el amor, la pasión,
las letras, los esfuerzos,
las ganas, el deseo?

lunes, 17 de septiembre de 2012

me robaría tus palabras para acariciarte
y tener de tu boca ese sonido
y con ese sonido rozar tus labios tan mezquinos...

XV

de a poco
como ese humo de  tabaco que se evapora
como esas gotas luego de la fuerte lluvia
como esos rayos de luz
dibujando arco iris en el cielo
te voy dejando
tan lento, 
desnuda
sin mi piel 
confundiéndose en tus poros,
sin mis instantes temblorosos
frente a tus ojos
sin mi sexo extasiado
sin mis 499 coitos...
me voy alejando
y la espuma se evapora de tu vaso de cerveza
y el viento ya no juega con las hojas,
solo el frío
queda deambulando en los bostezos
y en el silencio de tus amigos
se va volviendo eterno...
nosotros nos detenemos en el recuerdo
y nos damos el último beso
tu silueta y la mía 
se cortan para siempre de ese papel
y el calor nos derrite
y la tristeza permite que se haga mi verso 16
que se esquiva entre las letras y se esconde en mis pliegues de papel
y tu voz ya no me alcanza y la mía ya no te toca
no le susurro picardias a tus oídos
ni mis caricias intentan tocarte de improviso
tu cabello ya no juega entre tu rostro y el mío 
y tu piel ya no se baña de mi transpiración
y tu savia y mi savia
no se funden en nuestros sexos
y el amor ya no nos hace a los dos...












jueves, 13 de septiembre de 2012

En esta ocasión se tomara a manera de homenaje un poema del admirado escritor argentino Julio Cortazar, disfrútenlo tanto como lo hago yo cada vez que puedo tenerlo frente a mis ojos...

Objetos Perdidos

Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos
Una cifra vigilante y sigilosa 
va por los arrabales llamándome y llamándome
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta 
donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.
Mendoza, Argentina 1944
La mufa
Vos ves la Cruz del Sur,
respirás el verano con su olor a duraznos,
y caminás de noche
mi pequeño fantasma silencioso
por ese Buenos Aires,
por ese siempre mismo Buenos Aires.
Quizá la más querida

Me diste la intemperie,
la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.

Siempre empezó a llover
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango
para tu indiferente melodía.
Una carta de amor
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.



miércoles, 12 de septiembre de 2012

más claro andrelo no pudo haber sido, me atrevo a postearte esta cancion y dedicartela hasta la eternidad, siempre...
Me gusta desarmarme arriba tuyo
me gusta demasiado ensuciarte
besar tu flor, inmediata, besarte atrás y adelante.
Me gusta tanto que me encante,
que quiero hasta la locura,
desarmarme en el vaivén de tu cintura,
y remar sobre tu espalda y naufragarte.
Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón,
que es tuyo, y como cada pensamiento mío,
es tuyo, soy tuyo.
Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón,
que es tuyo, y como cada pensamiento mío,
es tuyo, soy tuyo
Me gusta desarmarme arriba tuyo
me gusta demasiado ensuciarte
besar tu flor, inmediata, besarte atrás y adelante.
Me gusta tanto que me encante,
que quiero hasta la locura,
desarmarme en el vaivén de tu cintura,
y remar sobre tu espalda y naufragarte.
Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón,
que es tuyo, y como cada pensamiento mío,
es tuyo, soy tuyo.
Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón,
que es tuyo, y como cada pensamiento mío,
es tuyo, soy tuyo.

Ceci...
respirar tu aroma,
tu aliento en mi piel,
tu savia jugosa,
tu piel tan exquisita,
tus labios,
tus caderas al vaivén de mi cuerpo,
tu cabello cubriendo mi rostro
y esos locos besos
que me hacen alcanzar el cielo
y me queman cual infierno

tanto extrañarte
tanto añorarte
pocos momentos
memorables encuentros
ardientes recuerdos....



jueves, 6 de septiembre de 2012

...
no le sigo mas a tu juego
de antojos y despojos
de ganas y frustraciones
de palabras intoxicadas
y amor desencantado

te dejo con incertidumbre
como la luz al día con tristeza inmensa
sin certeza aproximada en mi cabeza

me voy
dejando un saco de ilusiones
tontas y tantas
sin reproches

me voy y te quedas
o te vas y me quedo

parado
entre esos polvos amontonados en los recuerdos
de mi cabeza chueca de tanto pensarte

te quedas
me voy
me voy
te quedas
sin sentido mis letras
se acumulan por ti en el vacío
en el silencio
letras que no llegaran a tus ojos

voy muriendo de a poco...



lunes, 3 de septiembre de 2012



Oda al aire
Pablo Neruda

Andando en un camino
encontré al aire,
lo saludé y le dije
con respeto:
“Me alegro
de que por una vez
dejes tu transparencia,
así hablaremos”.
Él incansable,
bailó, movió las hojas,
sacudió con su risa
el polvo de mis suelas,
y levantando toda
su azul arboladura,
su esqueleto de vidrio,
sus párpados de brisa,
inmóvil como un mástil
se mantuvo escuchándome.

Yo le besé su capa
de rey del cielo,
me envolví en su bandera
de seda celestial
y le dije:
monarca o camarada,
hilo, corola o ave,
no sé quien eres, pero
una cosa te pido,
no te vendas.

El agua se vendió
y de las cañerías
en el desierto
he visto
terminarse las gotas
y el mundo pobre, el pueblo
caminar con su sed
tambaleando en la arena.

 
Vi la luz de la noche
racionada,
la gran luz en la casa
de los ricos.
Todo es aurora en los
nuevos jardines suspendidos,
todo es oscuridad
en la terrible
sombra del callejón.

 
De allí la noche,
madre madrastra,
sale
con un puñal en medio
de sus ojos de búho,
y un grito, un crimen,
se levantan y apagan
tragados por la sombra.

No, aire,
no te vendas,
que no te canalicen,
que no te entuben,
que no te encajen
ni te compriman,
que no te hagan tabletas,
que no te metan en una botella,
cuidado!

llámame
cuando me necesites,
yo soy el poeta hijo
de pobres, padre, tío,
primo, hermano carnal
y concuñado
de los pobres, de todos,
de mi patria y de las otras,
de los pobres que viven junto al río,
y de los que en la altura
de la vertical cordillera
pican piedra,
clavan tablas,
cosen ropa,
cortan leña,
muelen tierra,
y por eso
yo quiero que respiren,
tú eres lo único que tienen,
por eso eres
transparente,
para que vean
lo que vendrá mañana,
por eso existes,
aire,
déjate respirar,
no te encadenes,
no te fíes de nadie
que venga en automóvil
a examinarte,
déjalos,
ríete de ellos,
vuélales el sombrero,
no aceptes
sus proposiciones,
vamos juntos
bailando por el mundo,
derribando las flores
del manzano,
entrando en las ventanas,
silbando juntos,
silbando
melodías
de ayer y de mañana,
ya vendrá un día
en que libertaremos
la luz y el agua,
la tierra, el hombre,
y todo para todos
será, como tú eres.
Por eso, ahora,
cuidado!
y ven conmigo,
nos queda mucho
que bailar y cantar,
vamos
a lo largo del mar,
a lo alto de los montes,
vamos
donde esté floreciendo
la nueva primavera
y en un golpe de viento
y canto
repartamos las flores,
el aroma, los frutos,
el aire
de mañana.


viernes, 31 de agosto de 2012

Cecilia

recuerdo tu figura esquivando las golondrinas
ese sonido taciturno de tus pisadas en la calzada
tus agujas tan finas hablando de tu andar sin palabras

tu sonido grave tu doble "l" al hablar
y tu negra noche tan larga

tu infinita pradera 
el sabor de tu sexo
la calidez de tu saliva

ese encuentro de danza de tu figura y la mía
el andar de los días

tu pianola cantando 
al sabor de un ave maría

la nostalgia de tus años
el polvo 
las fotografías
tus bragas olvidadas
y esa voz tuya que ya no puedo describirla

recuerdos amontonados
letras heridas...
nostalgias...



jueves, 30 de agosto de 2012

de todas las noches...

y de todas la noches en las barras moribundas de tu ciudad

te vi tan tersa, metida a la fuerza en esos 23 años,
en ese vestido tan ceñido al cuerpo
y recordé a la magdalena de sabina inspirando su texto...

te pedí un trago y abrace tu cintura fina sin remordimiento
mire esa forma tan tuya casi con morbo hasta que me di cuenta de tu inocencia
o era acaso tu disfraz para enredarme...

eras tan suave, tan dulce y yo tan cobarde ante tus senos...

madre soltera nombre de estrella
luna solitaria de sueños perversos
¿quién te afecto tanto los sueños?

amante lejana,
con miedo entre todos esos lobos
que buscan alimentarse de tu cuerpo
hermana de alguien
madre de dos
hija de alguna madre
y yo tan cobarde
buscando de ti sin piedad
coqueteando tu necesidad

me perdería en tus ojos y en tu alma,
sin miedo robaría un pedazo de tu cielo
y lo cobijaría tan fuerte que no sintieras ganas de partir

de entre tus cenizas alzaría mi vuelo
y el cielo seria nuestro y te mentiría si fuera necesario
con tal de tenerte las noches a mi lado

pero tu vida y la mía se cruzan mientras compre tragos
y luego te marchas
otro cliente esta esperando...






domingo, 26 de agosto de 2012

pedazos de cartas sin destino...


por la soledad que se dibuja en mi cara
mientras la nubes grises cubren mi mirada...

en los monstruos de cemento te busco y me pierdo
ya no estas ni en las montañas
y tus ojos no me ven y tu boca ya no puede mentirme

ya no haces daño

ya no flotas

ya no faltas

eres como cualquiera
igual a todos
sin sentido sin importancia
no estas en los flujos de sangre que corren por mis venas
mi cerebro no emana señal al recordar tu nombre

ni las orquídeas te extrañan
las hojas no te nombran
no estas ni en las sombras

¿quién eres? ¿te recuerdo? ¿me recuerdas?
viejas fotos, sueños rotos en pedazos tan minúsculos que divagan sin sentido
no veo tu cara ni esa mirada tuya de mentira
ni esa falda pequeña que me tenía amarrado a tu cintura

¿de que color era tu cabello?

ya ni las palabras riman cuando trato de recordarte
no tienes mas que pedazos de polvo en las sobras de mis recuerdo
a polvo volviste, al polvo que cubre lo que no se usa, lo que no sirve...

no me recuerdas, no, no lo haces,
no me has visto en tus sueños,
ni en tus horas febriles,
no has pronunciado mi nombre siquiera,
ni esas tontas canciones de amor que te dedicaba me dibujan en tu cabeza...

no me recuerdas
y yo tampoco te tengo en mis lineas
ni en la nostalgia de los años pasados,
de esos años que me olvidaron y me dejaron sin tristeza...









lunes, 13 de agosto de 2012

... fragmentos de cartas sin destino...

desesperando la esperanza
entre las microgotas que caen de tus ojos
me encuentro postrado en un rincón de tu recuerdo empolvado
mirando fijamente los restos de ese naufragio nuestro
esos restos que se amontonan en el silencio

reflejo tu figura en mi ojos cerrados
y creo que tu puente no se liga con el mío
y cada vez esta tan lejano

y tu voz no me roza los oídos solo me repite que te fuiste, que te has ido...

mis cajones están llenos de restos celulares tuyos y tus cosas tienen vida propia en mi espacio...

martes, 24 de julio de 2012


EL ARGENTINO QUE SE HIZO QUERER POR TODOS
Extraido “Yo no vengo a decir un discurso”
Por: Gabriel García Márquez



Fui a Praga por última vez hace unos quince años, con Carlos Fuentes y Julio Cortázar. Viajábamos en tren desde París porque los tres éramos solidarios en nuestro miedo al avión y habíamos hablado de todo mientras atravesábamos la noche dividida de las Alemanias, sus océanos de remolacha, sus inmensas fábricas de todo, sus estragos de guerras atroces y amores desaforados.

A la hora de dormir, a Carlos Fuentes se le ocurrió preguntarle a Cortázar cómo y en qué momento y por iniciativa de quién se había introducido el piano en la orquesta de jazz. La pregunta era casual y no pretendía conocer nada más que una fecha y un nombre, pero la respuesta fue una cátedra deslumbrante que se prolonga hasta el amanecer, entre enormes vasos de cerveza y salchichas de perro con papas heladas. Cortázar, que sabía medir muy bien sus palabras, nos hizo una recomposición histórica y estética con una versación y una sencillez apenas creíbles, que culminó con las primeras luces en una apología homérica de Thelonius Monk. No sólo hablaba con una profunda voz de órgano de erres arrastradas, sino también con
sus manos de huesos grandes como no recuerdo otras más expresivas. Ni Carlos Fuentes ni yo olvidaríamos jamás el asombro de aquella noche irrepetible.

Doce años después vi a Julio Cortázar enfrentado a una muchedumbre en un parque de Managua, sin más armas que su voz hermosa y un cuento suyo de los más difíciles: La noche de Mantequilla Nápoles. Es la historia de un boxeador en desgracia contada por él mismo en lunfardo, el dialecto de los bajos fondos de Buenos Aires, cuya comprensión nos estaría vetada por completo al resto de los mortales si no la hubiéramos vislumbrado a través de tanto tango malevo; sin embargo, fue ese el cuento que el propio Cortázar escogía para leerlo en una tarima frente a la muchedumbre de un vasto jardín iluminado, entre la cual había de todo, desde poetas consagrados y albañiles cesantes, hasta comandantes de la revolución y sus contrarios. Fue otra experiencia deslumbrante. Aunque en rigor no era fácil seguir el sentido del relato, aún para los más entrenados en la jerga lunfarda, uno sentía y le dolían los golpes que recibía Mantequilla Nápoles en la soledad del cuadrilátero, y daban ganas de llorar por sus ilusiones y su miseria, pues Cortázar había logrado una comunicación tan entrañable con su auditorio que ya no le importaba a nadie lo que querían decir o no decir las palabras, sino que la muchedumbre sentada en la hierba parecía levitar en estado de gracia por el hechizo de una voz que no parecía de este mundo.

Estos dos recuerdos de Cortázar que tanto me afectaron me parecen también las que mejor lo definían. Eran los dos extremos de su personalidad. En privado, como en el tren de Praga, lograba seducir por su elocuencia, por su erudición viva, por su memoria milimétrica, por su humor peligroso, por todo lo que hizo de él un intelectual de los grandes en el buen sentido de otros tiempos. En público, a pesar de su reticencia a convertirse en un espectáculo, fascinaba al auditorio con una presencia ineludible que tenía algo de sobrenatural, al mismo tiempo tierno y extraño. En ambos casos fue el ser humano más importante que he tenido la suerte de conocer.

Desde el primer momento, a fines del otoño triste de 1956, en un café de París con nombre inglés, adonde él solía ir de vez en cuando a escribir en una mesa del rincón, como Jean‐Paul Sartre lo hacía a trescientos metros de allí, en un cuaderno de escolar y con una pluma fuente de tinta legítima que manchaba los dedos. Yo había leído Bestiario, su primer libro de cuentos, en un hotel de Lance de Barranquilla donde dormía por un peso con cincuenta, entre peloteros más mal pagados y putas felices, y desde la primera página me di cuenta de que aquél era un escritor como el que yo hubiera querido ser cuando fuera grande. Alguien me dijo en París que él escribía en el café Old Navy, del boulevard Saint Germain, y allí lo esperé varias semanas, hasta que lo vi entrar como una aparición. Era el hombre más alto que se podía imaginar, con
una cara de niño perverso dentro de un interminable abrigo negro que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados, como los de un novillo, y tan oblicuos y diáfanos que habrían podido ser los del diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del corazón.

Años después, cuando ya éramos viejos amigos, creí volver a verlo como lo vi aquel día, pues me parece que se recreó a sí mismo en uno de los cuentos mejor acabados ‐ El otro cielo ‐, en el personaje de un latinoamericano sin nombre que asistía de puro curioso a las ejecuciones en la guillotina. Como si lo hubiera hecho frente a un espejo. Cortázar lo describió así: "Tenía una expresión distante y a la vez curiosamente fija. La cara de alguien que se ha inmovilizado en un momento de su sueño y se rehúsa a dar el paso que lo devolverá a la vigilia.". Su personaje andaba envuelto en una hopalanda negra y larga, como el abrigo del propio Cortázar cuando lo vi por primera vez, pero el narrador no se atrevía a acercársele para preguntarle su origen, por temor a la fría cólera con que él mismo hubiera percibido una interpelación semejante. Lo raro
es que yo tampoco me había atrevido a acercarme a Cortázar aquella tarde del Old Navy, y por el mismo temor. Lo vi escribir durante más de una hora, sin una pausa para pensar, sin tomar nada más que medio vaso de agua mineral, hasta que empezó a oscurecer en la calle y guardó la pluma en el bolsillo y salió con el cuaderno debajo del brazo como el escolar más alto y más flaco del mundo. En las muchas que nos vimos años después, lo único que había cambiado en él era la barba densa y oscura, pues hasta hace apenas dos semanas parecía cierta la leyenda de que era inmortal, porque nunca había dejado de crecer y se mantuvo siempre en la misma edad con la que había nacido. Nunca me atreví a preguntarle si era verdad, como tampoco le conté que en el otoño triste de 1956 lo había visto, sin atreverme a decirle nada, en su rincón
del Old Navy, y sé que dondequiera que esté ahora estará mentándome la madre por mi timidez.

Los ídolos infunden respeto, admiración, cariño y, por supuesto, grandes envidias. Cortázar inspiraba todos esos sentimientos como muy pocos escritores, pero inspiraba además otro menos frecuente: la devoción. Fue, tal vez sin proponérselo, el argentino que se hizo querer de todo el mundo. Sin embargo, me atrevo a pensar que si los muertos se mueren, Cortázar debe estar muriéndose otra vez de vergüenza por la consternación mundial que ha causado su muerte. Nadie le temía más que él, ni en la vida real ni en los libros, a los honores póstumos y a los fastos funerarios. Más aún: siempre pensé que la muerte misma le parecía indecente. En alguna parte de La vuelta al día en ochenta mundos un grupo de amigos no puede soportar la risa ante la evidencia de que un amigo común ha incurrido en la ridiculez de morirse. Por eso, porque lo conocí y lo quise tanto, me resisto a participar en los lamentos y elogias por Julio Cortázar. Prefiero seguir pensando en él como sin duda él lo quería, con el júbilo inmenso de que haya existido, con la alegría entrañable de haberlo conocido, y la gratitud de que nos haya dejado para el mundo una obra tal vez inconclusa pero tan bella e indestructible como su recuerdo.

sábado, 21 de julio de 2012


EL CATACLISMO DE DAMOCLES
Ixtapa Zihuatanejo, México, 6 de Agosto de 1986
Gabriel García Márquez
"Yo no vengo a decir un discurso"


Un minuto después de la última explosión, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llamas derrotarán a la luz solar, y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo. Un invierno de lluvias anaranjadas y huracanes helados invertirá el tiempo de los océanos y volteará el curso de los ríos, cuyos peces habrán muerto de sed en las aguas ardientes, y cuyos pájaros no encontrarán el cielo. Las nieves perpetuas cubrirán el desierto del Sahara, la vasta Amazonía desaparecerá de la faz del planeta destruido por el granizo, y la era del rock y de los corazones transplantados estará de regreso a su infancia glacial. Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto, y los que hubieran tenido el privilegio de un refugio seguro a las tres de la tarde del lunes aciago de la catástrofe magna, sólo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos. La Creación habrá terminado. En el caos final de la humedad y las noches eternas, el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas.

Señores presidentes, señores primeros ministros, amigas, amigos:
Esto no es un mal plagio del delirio de Juan en su destierro de Patmos, sino la visión anticipada de un desastre cósmico que puede suceder en este mismo instante: la explosión ‐dirigida o accidental‐ de sólo una parte mínima del arsenal nuclear que duerme con un ojo y vela con el otro en las santabárbaras de las grandes potencias.

Así es: hoy, 6 de agosto de 1986, existen en el mundo más de 50.000 ojivas nucleares emplazadas. En términos caseros, esto quiere decir que cada ser humano, sin excluir a los niños, está sentado en un barril con unas cuatro toneladas de dinamita, cuya explosión total puede eliminar 12 veces todo rastro de vida en la Tierra. La potencia de aniquilación de esta amenaza colosal, que pende sobre nuestras cabezas como un cataclismo de Damocles, plantea la posibilidad teórica de inutilizar cuatro planetas más que los que giran alrededor del Sol, y de influir en el equilibrio del Sistema Solar. Ninguna ciencia, ningún arte, ninguna industria se ha doblado a sí misma tantas veces como la industria nuclear desde su origen, hace 41 años, ni
ninguna otra creación del ingenio humano ha tenido nunca tanto poder de determinación sobre el destino del mundo.

El único consuelo de estas simplificaciones terroríficas ‐si de algo nos sirven‐, es comprobar que la preservación de la vida humana en la Tierra sigue siendo todavía más barata que la peste nuclear. Pues con el sólo hecho de existir, el tremendo Apocalipsis cautivo en los silos de muerte de los países más ricos está malbaratando las posibilidades de una vida mejor para todos.

En la asistencia infantil, por ejemplo, esto es una verdad de aritmética primaria. La UNICEF calculó en 1981 un programa para resolver los problemas esenciales de los 500 millones de niños más pobres del mundo, incluidas sus madres. Comprendía la asistencia sanitaria de base, la educación elemental, la mejora de las condiciones higiénicas, del abastecimiento de agua potable y de la alimentación. Todo esto parecía un sueño imposible de 100.000 millones de dólares. Sin embargo, ese es apenas el costo de 100 bombarderos estratégicos B‐1B, y de menos de 7.000 cohetes Crucero, en cuya producción ha de invertir el gobierno de los Estados Unidos 21.200 millones de dólares.

En la salud, por ejemplo: con el costo de 10 portaviones nucleares Nimitz, de los 15 que van a fabricar los Estados Unidos antes del año 2000, podría realizarse un programa preventivo que protegiera en esos mismos 14 años a más de 1.000 millones de personas contra el paludismo, y evitara la muerte ‐sólo en África‐ de más de 14 millones de niños.

En la alimentación, por ejemplo: el año pasado había en el mundo, según cálculos de la FAO, unos 565 millones de personas con hambre. Su promedio calórico indispensable habría costado menos de 149 cohetes MX, de los 223 que serán emplazados en Europa Occidental.

Con 27 de ellos podrían comprarse los equipos agrícolas necesarios para que los países pobres adquieran la suficiencia alimentaría en los próximos cuatro años. Ese programa, además, no alcanzaría a costar ni la novena parte del presupuesto militar soviético de 1982. En la educación, por ejemplo: con sólo dos submarinos atómicos tridente, de los 25 que planea fabricar el gobierno actual de los Estados Unidos, o con una cantidad similar de los submarinos Typhoon que está construyendo la Unión Soviética, podría intentarse por fin la fantasía de la alfabetización mundial. Por otra parte, la construcción de las escuelas y la calificación de los maestros que harán falta al Tercer Mundo para atender las demandas adicionales de la educación en los 10 años por venir, podrían pagarse con el costo de 245 cohetes Tridente II, y aún quedarían sobrando 419 cohetes para el mismo incremento de la educación en los 15 años siguientes.

Puede decirse, por último, que la cancelación de la deuda externa de todo el Tercer Mundo, y su recuperación económica durante 10 años, costaría poco más de la sexta parte de los gastos militares del mundo en ese mismo tiempo. Con todo, frente a este despilfarro económico descomunal, es todavía más inquietante y doloroso el despilfarro humano: la industria de la guerra mantiene en cautiverio al más grande contingente de sabios jamás reunido para empresa alguna en la historia de la humanidad. Gente nuestra, cuyo sitio natural no es allá sino aquí, en esta mesa, y cuya liberación es indispensable para que nos ayuden a crear, en el ámbito de la educación y la justicia, lo único que puede salvarnos de la barbarie: una cultura
de la paz.

A pesar de estas certidumbres dramáticas, la carrera de las armas no se concede un instante de tregua. Ahora, mientras almorzamos, se construyó una nueva ojiva nuclear. Mañana, cuando despertemos, habrá nueve más en los guadarneses de muerte del hemisferio de los ricos. Con lo que costará una sola alcanzaría  aunque sólo fuera por un domingo de otoño para perfumar de sándalo las cataratas del Niágara.

Un gran novelista de nuestro tiempo se preguntó alguna vez si la Tierra no será el infierno de otros planetas. Tal vez sea mucho menos: una aldea sin memoria, dejada de la mano de sus dioses en el último suburbio de la gran patria universal. Pero la sospecha creciente de que es el único sitio del Sistema Solar donde se ha dado la prodigiosa aventura de la vida, nos arrastra sin piedad a una conclusión descorazonadora: la carrera de las armas va en sentido contrario de la inteligencia.

Y no sólo de la inteligencia humana, sino de la inteligencia misma de la naturaleza, cuya finalidad escapa inclusive a la clarividencia de la poesía. Desde la aparición de la vida visible en la Tierra debieron transcurrir 380 millones de años para que una mariposa aprendiera a volar, otros 180 millones de años para fabricar una rosa sin otro compromiso que el de ser hermosa, y cuatro eras geológicas para que los seres humanos a diferencia del bisabuelo pitecántropo, fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y de morirse de amor. 

No es nada honroso para el talento humano, en la edad de oro de la ciencia, haber concebido el modo de que un proceso milenario tan dispendioso y colosal, pueda regresar a la nada de donde vino por el arte simple de oprimir un botón. Para tratar de impedir que eso ocurra estamos aquí, sumando nuestras voces a las innumerables que claman por un mundo sin armas y una paz con justicia.

Pero aún si ocurre ‐y más aún si ocurre‐, no será del todo inútil que estemos aquí. Dentro de millones de millones de milenios después de la explosión, una salamandra triunfal que habrá vuelto a recorrer la escala completa de las especies, será quizás coronada como la mujer más hermosa de la nueva creación. De nosotros depende, hombres y mujeres de ciencia, hombres y mujeres de las artes y las letras, hombres y mujeres de la inteligencia y la paz, de todos nosotros depende que los invitados a esa coronación quimérica no vayan a su fiesta con nuestros mismos terrores de hoy. Con toda modestia, pero también con toda la determinación del espíritu, propongo que hagamos ahora y aquí el compromiso de concebir y fabricar un arca de la memoria, capaz de sobrevivir al diluvio atómico. Una botella de náufragos siderales arrojada a los océanos del tiempo, para que la nueva humanidad de entonces sepa por nosotros lo que no han de contarle las cucarachas: que aquí existió la vida, que en ella prevaleció el sufrimiento y predominó la injusticia, pero que también conocimos el amor y hasta fuimos capaces de imaginarnos la felicidad. Y que sepa y haga saber para todos los tiempos quiénes fueron los culpables de nuestro desastre, y cuán sordos se hicieron a nuestros clamores de paz para que esta fuera la mejor de las vidas posibles, y con qué inventos tan
bárbaros y por qué intereses tan mezquinos la borraron del Universo.