me dices con dios mirándome a los ojos sin parpadear,
sin pena alguna ni remordimiento en tu panza,
tan certeras como flechas tus
palabras,
sin dudarlo un segundo las lanzaste
al infinito,
el amor se había ido,
otro cuerpo en tu cuerpo habitó,
otro cuerpo
en tu cuerpo sintió lo que mil veces he sentido,
otro piel en tu piel,
otra
boca en tu boca,
otra saliva en tu saliva,
otra saliva en tu saliva,
otro orgasmo en tu orgasmo habías
tenido…
y yo he quedado a un costado, de la mano de tu olvido,
pensando en los
adioses, en las palabras que no dicen nada,
en la sensación rara que deja en los
labios,
en la falta que le harás a mis mañanas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario