domingo, 22 de abril de 2012


me dices con dios mirándome a los ojos sin parpadear, 
sin pena alguna ni remordimiento en tu panza, 
tan certeras como flechas tus palabras, 
sin dudarlo un segundo las lanzaste al infinito, 
el amor se había ido, 
otro cuerpo en tu cuerpo habitó, 
otro cuerpo en tu cuerpo sintió lo que mil veces he sentido, 
otro piel en tu piel, 
otra boca en tu boca, 
otra saliva en tu saliva, 
otro orgasmo en tu orgasmo habías tenido… 
y yo he quedado a un costado, de la mano de tu olvido, 
pensando en los adioses, en las palabras que no dicen nada, 
en la sensación rara que deja en los labios,
en la falta que le harás a mis mañanas... 

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