domingo, 18 de marzo de 2012

Mar...
Te dibujas en el humo de mi tabaco cómplice de esta soledad,
el mar derrepente me mira y me seduce, me convida a entrar,
seducido por sus formas infinitas y su sonido hipnotizante
caigo en sus brazos complacido, abrazado a su espuma, cargado con su arena,
su amargura no es más amarga que la mía, su sal no me repugna esta vez,
me golpeas con tu oleaje salvaje, me ahogas entre tus brazos eternos
y tu canto y tu rima y tu son se apagan  entre mis oídos,
no tengo guerra contra este paso inminente…

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